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  1. #1
    Moderator Avatar de Geminis2774
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    Red face **// Obras en casa....//**

    Ana se pudo dar cuenta de como los tres hombres miraban disimuladamente las voluptuosas formas que traslucia su ligera bata transparente y que al estar por casa apenas podían esconder.

    Notó una ligera humedad en su entrepierna al sentir que era atractiva para los tres obreros.

    Los hombres trabajaban en el techo del balcón e intentaban reparar los daños que el frío y la humedad que el invierno habían provocado.

    Ana no se había puesto ropa interior , se sentía cómoda desnuda debajo de la ligera bata, pero esto hacía que sus pechos de movieran con libertad y se dibujaran perfectamente bajo la tela.

    Los dejó trabajando en el balcón mientras ella limpiaba por la casa.

    Quizás halagada por sentirse deseada se agachaba más de lo que era necesario para que la falda se levantara por detrás y los tres hombres pudieran entrever sus bien redondeadas nalgas y su conchita peladita.

    Se puso a limpiar el polvo de los muebles inclinándose lo suficiente para que los obreros pudieran ver sus grandes tetas a través del escote. Frotaba con brío los muebles para que sus tetas se movieran.

    A media mañana los tres obreros estaban suficientemente calientes como para mostrar una erección más que considerable.

    Pararon a comer el bocadillo y ella les ofreció unas cervezas.

    Estaban sentados en la mesa de la amplia cocina y deliberadamente Ana cogió las jarras que estaban en el estante más alto de forma que su bata se levantó hasta dejar ver completamente su culo sin ninguna tela que lo tapase.

    El más joven de los tres hombres estaba sentado muy cerca de donde ella estaba y no tuvo ninguna dificultad en alargar la mano y acariciar su culo.

    Ana se quedo quieta, por unos momentos dudó entre darle una bofetada o seguir allí de pie permitiendo la caricia. Su calentura pudo más que ella y permaneció sin moverse, esperando.

    Como impulsados por un resorte los tres hombres se levantaron e inmediatamente y la rodearon. De un tirón abrieron su bata de la que saltaron sus grandes pechos erectos y quedo expuesto su sexo completamente peladito.

    Sin mediar palabra empezaron a acariciar todo su cuerpo. El más joven bajó rápidamente la mano hasta su conchita húmeda y empezó a acariciar su clítoris con maestría. Estaba asustada e intentó frenar aquello, pero los tres hombres ya estaban completamente lanzados y continuaron sobandola.

    Mientras uno agarraba sus pechos con fuerza el joven seguía trabajando en su clítoris.

    Uno de los que acariciaba sus tetas cambió de objetivo y empezó a sobar su nalgas con fuerza, las separó diestramente con una mano mientras con la otra acariciaba su culo. Entre los tres la sujetaban con fuerza de forma que ella no podía moverse.

    La cogieron con fuerza entre los tres y la arrastraron hasta la fuerte mesa de madera que había en medio de la cocina. La tumbaron boca arriba y uno de ellos metió la cabeza entre sus piernas empezando a lamerle la concha mientras los otros dos se aplicaban a sus tetas.

    Al cabo de un rato los dos que trabajaban sus tetas se sacaron las pingas y le obligaron a agarrarlas una en cada mano. Ella instintivamente empezó a menearlas apretándolas muy fuerte, el trabajo de la lengua en su concha rica había hecho su efecto y estaba excitada por completo.

    Uno de ellos la cogió del pelo y acerco su verga a la boca empujó con fuerza y se la metió hasta la garganta. Sin soltar la otra comenzó a lamer y a chupar aquella pinga de considerable tamaño. Al cabo de un rato el que estaba al otro lado de su cabeza tiró del pelo haciendo que una pinga saliera para meter otra e iniciar una lenta cachada de su boca.

    El que estaba lamiendo notó como Ana alcanzaba el primer orgasmo y aceleró el ritmo haciendo que ella se corriese de una manera salvaje. Sin solución de continuidad se puso de pie y de un solo empujón se la metió en la chucha. Ana gimió con la boca llena de verga. Empezó a bombear y cuando Ana se acercaba de nuevo al orgasmo se miraron los tres y se entendieron sin decir una sola palabra.

    Uno de ellos se colocó debajo y la hizo sentarse encima de su pichula a horcajadas de forma que su culo quedaba bien expuesto. El otro se subió a la mesa y se la metió en la boca mientras el tercero empezó a apretar su pinga contra su culo, abriéndose camino lentamente. Una vez que Ana estuvo cachada por sus tres agujeros los tres hombres acompasaron su ritmo. Ana encadenaba un orgasmo detrás de otro.

    Al cabo de un rato cambiaron de posición y siguieron bombeandola. Ana mojaba con sus jugos las piernas del que tenía debajo mientras gemía sin sacar la pinga que tenía en la boca.

    Notaron que se acercaban al orgasmo y los tres de dentro de ella inundandola de pingas.

    Ana se quedo encima de la mesa a cuatro patas, desmadejada y llena de sudor, se había corrido muchas veces pero cada nuevo orgasmo le hacía subir un grado de calentura.

    La cogieron con fuerza y la hicieron arrodillarse entre los tres de forma que sus vergas quedaban a la altura de su cara. Empezaron a restregar sus pingas por la cara de ella. Ana abría la boca intentando meterse una en la boca, pero ellos se hacían de rogar.

    De pronto uno de ellos empujó su pichula hasta la garganta de la mujer que la recibió gustosa. Ana agarraba una pinga con cada mano mientras chupaba otra. Alternaba los miembros de los tres hombres con grandes y profundas chupadas, levantaba sus vergas para lamer los testículos y volvía a chupar. Cogió dos verga y se las metió a la vez en la boca paseando su lengua por los dos glandes enrojecidos. Alterno otras dos pingas y repitió la caricia. Las tres pingas se empezaron a poner muy duras y Ana supo que se iban a vacear de un momento a otro.

    El primero soltó un gran chorro de leche que mancho su boca y su cara, ella se relamía sin dejar de chupar ninguna de la tres pichulas. El segundo acercó su verga a la cara de Ana y lanzó su lechada directamente dentro de la boca, ella casi atragantándose lo dejó resbalar por su barbilla hasta sus tetas. Miraba al que quedaba directamente a los ojos mientras chupaba su verga con fuerza. El hombre no pudo aguantar más y lanzo su lechada a la cara de la mujer. Ella no había parado de menear ninguna de las tres pingas y podía sentir como perdían dureza entre sus dedos.

    Cuando las tres estuvieron flácidas ella restregó sensualmente el semen de los tres hombres por todo su cuerpo, relamiendo y chupeteando sus dedos impregnados de leche.

    Se levantó y se fue a la ducha.

    Cuando volvió los tres hombres estaban sentados comiendo su bocadillo como si nada hubiera pasado, por un momento ella no supo si había sido una fantasía o realmente todo aquello había ocurrido.

    Cuando acabaron el bocadillo volvieron a su trabajo, terminaron y se fueron.

    Ana los despidió con cara de sorpresa y cuando se cerró la puerta se apoyó contra la pared y se masturbó recordando su rica experiencia...
    Si a una mujer que le gusta el sexo es tildada de puta, pues yo soy bien puta..

  2. #2
    Si así fueran todas las clientes.....

  3. #3
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    Jejejeje jajajaja si ya te veoooo
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  4. #4
    mmmmm una orgia no planificada ricooooo
    hasta se me paro al leerlo
    Siempre dispuesto a conocer gente nueva
    no pago por sexo pero si te puedo poner el hotel

  5. #5
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    Jajajaja ayy bananero...que bueno q te haya gustado..me gusto y la copie
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  6. #6
    Buen relato... Me arrecho mucho

  7. #7
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    Que buen relato. Se me puso durisima

  8. #8
    excelente relato, me puso a mil
    La única manera en que un hombre debe comportarse con una mujer es: haciendo el amor con ella, si es bonita, o con otra, si es fea.

    Oscar Wilde (1854900) Dramaturgo y novelista irlandés.

  9. #9
    Buen relato, uno que anda en obras, y pocas veces se cruza con algo bonito

  10. #10
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    Jajaja la del relato salio ganada con tanta verga
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